El sildenafil 100mg es el inhibidor de la fosfodiesterasa tipo 5 más prescrito mundialmente. Actúa potenciando el flujo sanguíneo al tejido cavernoso del pene únicamente cuando existe estimulación sexual, por lo que la respuesta eréctil es completamente natural. Nuestra formulación genérica contiene exactamente la misma molécula activa que el Viagra® de marca, con idéntica biodisponibilidad certificada.
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Ficha técnica
Sildenafil 100mg — Datos clínicos
| Principio activo | Sildenafil citrato 100 mg |
| Mecanismo | Inhibidor selectivo de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5) |
| Inicio de acción | 30–45 minutos tras la ingesta |
| Duración | 4–6 horas de ventana de eficacia |
| Interacción con alimentos | Comidas grasas pueden retrasar la absorción |
| Dosis máxima | 100 mg por día |
| Forma farmacéutica | Comprimido recubierto con película |
Preguntas sobre el sildenafil
¿En qué se diferencia el sildenafil genérico del Viagra de marca?
Exclusivamente en el precio. Ambos contienen sildenafil citrato 100 mg, la misma dosis y la misma biodisponibilidad. Los organismos reguladores exigen que todo medicamento genérico demuestre equivalencia terapéutica con el original antes de su comercialización. El efecto clínico es idéntico.
¿Qué ocurre si como antes de tomarlo?
Una comida ligera no tiene impacto relevante. Sin embargo, una comida abundante y rica en grasas puede retrasar el inicio de acción entre 30 y 60 minutos adicionales, porque ralentiza el vaciado gástrico y por tanto la absorción del sildenafil. Para una respuesta más rápida, es preferible tomarlo con el estómago vacío.
¿Puedo tomarlo si tomo medicación para la tensión?
El sildenafil puede potenciar el efecto hipotensor de ciertos antihipertensivos. Si estás en tratamiento con medicamentos para la tensión arterial, consulta con tu médico antes de usar sildenafil para evitar bajadas de tensión indeseadas.
¿Cómo llega el paquete y cómo pago?
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Lo que demostró el ensayo clínico que llevó a la aprobación del sildenafil
Antes de que el sildenafil llegara a las farmacias en 1998, tuvo que pasar por uno de los ensayos más rigurosos en la historia de la urología. El trabajo que selló su aprobación lo firmaron Goldstein, Lue, Padma-Nathan y colaboradores de Harvard Medical School y Boston University, y se publicó en el New England Journal of Medicine. El estudio reclutó a 532 hombres con disfunción eréctil de diversas causas y los asignó aleatoriamente a recibir sildenafil o placebo durante doce semanas.
Los resultados fueron contundentes: el 69% de los hombres que tomaron sildenafil comunicaron una mejoría significativa en sus erecciones, frente al 22% del grupo placebo. Una diferencia de casi cincuenta puntos porcentuales que, estadísticamente, no dejaba margen a la duda. Lo que llamó la atención de la comunidad científica fue que esa eficacia se mantuvo tanto en pacientes con disfunción eréctil de origen psicológico como en aquellos con causas orgánicas —diabetes, hipertensión, secuelas de cirugía prostática—, lo que evidenciaba que el mecanismo PDE5 es el denominador común de la respuesta eréctil independientemente del origen del problema. El perfil de seguridad también fue sólido: los efectos adversos más frecuentes —rubor facial, cefalea leve, dispepsia— eran dosis-dependientes, pasajeros y rara vez motivaron abandono del tratamiento. Ese trabajo, desarrollado tres años antes del lanzamiento comercial, sentó la base farmacológica sobre la que después se construyó toda la familia de los inhibidores PDE5.
📚 Referencia: Goldstein I, Lue TF, Padma-Nathan H, et al. "Oral sildenafil in the treatment of erectile dysfunction." N Engl J Med. 1998;338(20):1397-404. Harvard Medical School / Boston University.
El estudio de Boston: la mitad de los hombres mayores de 40 tienen disfunción eréctil
Mucho antes de que existiera ningún tratamiento oral para la disfunción eréctil, un grupo de investigadores de Boston University School of Medicine se propuso responder una pregunta que pocos médicos se habían atrevido a cuantificar: ¿qué porcentaje de hombres adultos tiene realmente un problema de erección? El resultado fue el Massachusetts Male Aging Study, el estudio poblacional más citado en urología sexual. Feldman, Goldstein, Hatzichristou y colaboradores siguieron a 1.709 hombres de entre 40 y 70 años durante varios años y concluyeron que el 52% presentaba algún grado de disfunción eréctil, desde leve hasta completa.
El dato más revelador no fue el porcentaje global, sino la relación con la edad. A los 40 años, la prevalencia era del 12%; a los 70, del 67%. Una progresión que los autores relacionaron con factores vasculares —la disfunción eréctil comparte mecanismos con la arterioesclerosis y la hipertensión—, pero también con la diabetes y el sedentarismo. Este trabajo fue el que transformó la percepción de la disfunción eréctil: dejó de verse como un problema psicológico menor y se estableció como un marcador de salud cardiovascular que merece atención clínica. Laumann y colaboradores de la Universidad de Chicago reforzaron estos datos cinco años después en JAMA, documentando que el 31% de los hombres en EE.UU. reportaba algún tipo de disfunción sexual, con la disfunción eréctil como el problema más frecuente en mayores de 40. La implicación práctica es directa: si un hombre de 50 años tiene problemas de erección, lo estadísticamente probable es que no sea una excepción rara, sino parte de una realidad clínica ampliamente documentada que tiene tratamiento eficaz.
📚 Referencias: Feldman HA, Goldstein I, Hatzichristou DG, et al. "Impotence and its medical and psychosocial correlates: results of the Massachusetts Male Aging Study." J Urol. 1994;151(1):54-61. Boston University School of Medicine. — Laumann EO, et al. "Sexual dysfunction in the United States." JAMA. 1999;281(6):537-44. University of Chicago.
Información clínica y fuentes
La información farmacológica de esta página está basada en las fichas técnicas oficiales aprobadas por organismos reguladores europeos y españoles. No sustituye el consejo médico profesional.